martes, 14 de febrero de 2017

FUE UN 14 DE FEBRERO

Se conocieron un 14 de febrero. Tal vez la magia del día fue la culpable de provocar una inmediata e intensa atracción entre ellos... o puede que la fecha no tuviera nada que ver. El caso es que ninguno hizo nada, cada uno se lo guardó para si porque los dos dudaron de sus posibilidades y por temor al rechazo lo dejaron estar, sin percibir que al otro le pasaba lo mismo.

Acabó el día y ambos tuvieron la sensación de que habían dejado escapar la oportunidad de algo muy especial. Desde entonces los dos buscaron una situación propicia para dar el paso, pero la suerte les fue esquiva. Por antojo del azar, las ocasiones en las que coincidían no se prestaban para nada romántico, como si el amor fuera caprichoso con ellos. Las circunstancias los convirtieron en muy buenos amigos pero obstaculizaron la posibilidad de que pasara algo más.
 
Así, los dos, ignorantes cada uno de los sentimientos del otro, se resignaron a conformarse con aquello, creyendo que era lo más que podían esperar y se acostumbraron a vivir silenciando lo que sentían.

Con el tiempo conocieron a otras personas con las que consolidaron una relación seria. Como buenos amigos se alegraron al enterarse del noviazgo del otro, guardándose el dolor que les causaba. Más adelante asistieron como invitados a sus respectivas bodas, manteniendo los sentimientos entre ellos al margen, como algo paralelo que debía permanecer secreto.

Los años continuaron afianzando una amistad que seguía escondiendo un amor inconfesable que sentían tan fuerte y vivo como el primer día. Tanto él como ella estuvieron tentados en más de una ocasión a arriesgarlo todo y descubrirse ante el otro, pero siempre pudo más el temor a comprobar que el sentimiento no era mutuo.
 
Pero de repente todo cambió. Sus matrimonios no eran felices porque sentían que les faltaba lo fundamental. En poco tiempo se convirtieron en  dos divorciados, libres y con mucha vida por delante.

Parece que fue el destino el que quiso que se encontraran aquel día tan especial. Pasaron la tarde juntos, contándose sus  cosas entre bromas y risas. Se sentían tan a gusto y estaban tan desinhibidos que aquella complicidad dio paso a que por fin fueran sinceros uno con el otro.

Él le confesó que en el momento de conocerla había sentido eso que llaman amor a primera vista. Ella reconoció que desde el principio había notado el efecto inconfundible de un flechazo. Y fue como si volvieran a vivir la intensidad de aquel momento. No hicieron falta muchas explicaciones porque los dos habían pasado por lo mismo y después de mirarse a los ojos tuvieron a la vez el impulso de besarse. Esta vez no se reprimieron.

Aquel día dejaron atrás las dudas. Aquel día empezaron su vida juntos.

Aquel día también fue un 14 de febrero, igual que cuando se conocieron. Tal vez volvió a ser la magia del día la que propició que continuaran donde lo habían dejado entonces, como si por un extraño hechizo no hubiera pasado el tiempo, o puede que esta vez la fecha tampoco tuviera nada que ver.

AUTOR: Rafa Fernández.

EN LA ELABORACIÓN DE ESTE BLOG SE HA UTILIZADO INFORMACIÓN Y MATERIAL OBTENIDO EN INTERNET. EN EL CASO DE QUE SE HAYA USADO CONTENIDO QUE PUEDA INCUMPLIR ALGUNA LEY DE DERECHOS DE AUTOR, ROGAMOS SE NOS COMUNIQUE Y SERÁ RETIRADO INMEDIATAMENTE.

No hay comentarios: