sábado, 25 de mayo de 2013

LA PENA DE MUERTE EN EL MUNDO

Según los datos más actualizados, hay 58 países del mundo en los que es legal la pena de muerte, aunque en la práctica solo se está aplicando en 21 de ellos, según cifras de 2012 de Amnistía Internacional. En este artículo se resumen los datos más relevantes sobre la pena capital en el mundo y, desde un punto de vista neutral, los motivos de los que la defienden y las principales razones de los que están en su contra.

Destacar que durante las últimas décadas hay una tendencia clara hacia el abolicionismo total o parcial, en cuanto a legislación. En el siguiente análisis se clasifican todos los países del mundo agrupándolos en función  del tratamiento que dan  a la pena  de muerte:

PAÍSES TOTALMENTE ABOLICIONISTAS:
Los que tienen completamente suprimida la pena capital porque sus leyes no la contemplan para ningún tipo de delito. Albania, Alemania, Andorra, Angola, Argentina, Armenia, Australia, Austria, Azerbaiyán, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Bután, Burundi, Cabo Verde, Camboya, Canadá, Chipre, Colombia, Costa de Marfil, Costa Rica, Croacia, Dinamarca, Ecuador, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Filipinas, Finlandia, Francia, Gabón, Georgia, Grecia, Guinea-Bissau, Haití, Honduras, Hungría, Irlanda, Islandia, Islas Cook, Islas Marshall, Islas Salomón, Italia, Kirguistán, Kiribati, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Macedonia, Malta, Mauricio, México, Micronesia, Moldavia, Mónaco, Montenegro, Mozambique, Namibia, Nepal, Nicaragua, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Palaos, Panamá, Paraguay, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, República Dominicana, Ruanda, Rumania, Samoa, San Marino, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Serbia (incluido Kosovo), Seychelles, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Timor Oriental, Togo, Turkmenistán, Turquía, Tuvalu, Ucrania, Uruguay, Uzbekistán, Vanuatu, Vaticano (Ciudad del), Venezuela, Yibuti.

PAISES ABOLICIONISTAS PARA DELITOS COMUNES:
Países cuyas leyes establecen la pena de muerte únicamente para delitos excepcionales, como los delitos previstos en el código penal militar, o los cometidos en circunstancias excepcionales, como los cometidos en tiempo de guerra. Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, Fiyi, Israel, Kazajistán, Perú.

PAÍSES ABOLICIONISTAS EN LA PRÁCTICA:
Países que mantienen la pena de muerte para los delitos comunes como el asesinato pero que pueden ser considerados abolicionistas de hecho dado que no han ejecutado a nadie durante los últimos diez años y se cree que mantienen una política o una práctica establecida de no llevar a cabo ejecuciones. En esta lista se incluyen también países que se han comprometido internacionalmente a no hacer uso de la pena capital. Argelia, Benín, Brunei, Burkina Faso, Camerún, Congo (República del), Corea del Sur, Eritrea, Ghana, Granada, Kenia, Laos, Liberia, Madagascar, Malawi, Maldivas, Malí, Marruecos (incluido Sahara Occidental), Mauritania, Mongolia, Myanmar, Nauru, Níger, Papúa Nueva Guinea, República Centroafricana, Rusia, Sierra Leona, Sri Lanka, Surinam, Suazilandia, Tanzania, Tayikistán, Tonga, Túnez, Zambia.

PAÍSES Y TERRITORIOS RETENCIONISTAS:
Países y territorios que mantienen la pena de muerte para delitos comunes. Afganistán, Antigua y Barbuda, Arabia Saudí, Bahamas, Bahréin, Bangladesh, Barbados, Belice, Bielorrusia, Botsuana, Catar, Comoras, Corea del Norte, Cuba, Chad, China, Dominica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos de América, Etiopía, Gambia, Guatemala, Guinea, Guinea Ecuatorial, Guyana, India, Indonesia, Irak, Irán, Jamaica, Japón, Jordania, Kuwait, Laos, Lesoto, Líbano, Libia, Malasia, Nigeria, Omán, Pakistán, Palestina, República Democrática del Congo, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Singapur, Siria, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Tailandia, Taiwán, Trinidad y Tobago, Uganda, Vietnam, Yemen, Zimbabue.

Sobre este último bloque hay que puntualizar que se incluye el territorio de Palestina (aunque no es un país  independiente) que a su vez está formado por Gaza y Cisjordania, dos regiones controladas por distintas autoridades que tratan la pena capital cada una con su criterio. También se incluye a Sudán del Sur, que se ha proclamado independiente en 2011 y durante 2012 han ahorcado al menos a 5 de los 200 condenados que tienen pendientes de ejecución. Destaca, por otro lado, el caso de Gambia que llevaba 30 años sin aplicar la pena capital pero en 2012 ejecutó a 9 personas, igual que India, que no lo hacía desde 2004 y lo retomó con una ejecución el año pasado. Para tener una idea general de la situación en conjunto, en el siguiente mapamundi se pueden ver todos los países identificados con los distintos colores según su postura con respecto a la pena de muerte, basado en los datos de 2012 que son los más actualizados (pinchando sobre la imagen se puede ver ampliada a su tamaño original):





En cuanto a cifras concretas del último año, los países con más ejecuciones documentadas son Irán (314), Irak (129), Arabia Saudí (79) y Estados Unidos (43). En números generales, en 2012 se confirmaron 682 ejecuciones, aunque no se incluyen las de China, que no se pueden contabilizar pero se estiman en miles, o las de Egipto y Siria que tampoco se conocen y hacen que la cifra pueda aumentar mucho. En total se ha aplicado la pena de muerte en 21 países durante 2012. En este ENLACE CON MAPA hay información sobre las ejecuciones realizadas, condenados pendientes de ejecución y otros datos relacionados con los distintos países retencionistas.  Si quieres saber más sobre el tema, la página oficial de Amnistía Internacional es una fuente de consulta muy completa.


Estos son unos datos básicos para tener una orientación global sobre el estado legal de la pena de muerte en la actualidad. Como se decía al principio del artículo, hay una tendencia clara hacia el abolicionismo, pero siendo realistas, la controversia "pena de muerte si, pena de muerte no" se mantiene abierta prácticamente en todo el mundo, en unas zonas con una aplastante predilección a favor y en otras con una mayoritaria opinión en contra. No hay un estereotipo claro de ninguna de las dos opciones, porque tanto abolicionistas como retencionistas los hay de todas las religiones, culturas, estratos sociales, etc. Hay que tener en cuenta que en los países con legislación abolicionista, parte de la población estaría a favor de la pena de muerte para algunos delitos, igual que en los países retencionistas hay un porcentaje de habitantes que están en contra de la pena de muerte.

En este artículo se trata de ofrecer información sin tomar partido por ninguna de las dos opciones. Los argumentos para defender ambas posturas se basan en motivos éticos, sociales, religiosos e incluso económicos. Por la red circulan muchos análisis sobre el tema y como síntesis de los motivos más repetidos se podría resumir que:

Los que están en contra de la pena de muerte, mantienen que es un atentado contra la vida que es el derecho más fundamental de las personas, que anula la posibilidad de reinserción en la sociedad, que es irreversible ante un posible error judicial, que no sirve de intimidación para transgresores potenciales y que genera más gastos que otras alternativas.

Los que están a favor de la pena de muerte, sostienen que es un castigo justo para el que atenta contra el derecho fundamental de la vida, que evita el riesgo de reincidencia, que con las garantías procesales no hay errores judiciales, que las cifras evidencian que es disuasoria para potenciales infractores y que económicamente ahorra muchos costes.

Dos puntos de vista contrapuestos que en ambos casos se pueden avalar con estadísticas, porque los números se pueden escoger interesadamente, de forma que respalden una posición o la contraria.


En cuanto a opiniones de afectados directamente o de sus familiares, también se pueden encontrar razonamientos convincentes defendiendo las dos posturas, por un lado están los allegados a los condenados que suelen estar en contra de la pena de muerte y por otro los de la víctima que suelen exigir el máximo castigo que haya. Así nos encontramos con estas reflexiones anónimas en los dos sentidos:

EN CONTRA DE LA PENA DE MUERTE

“¿Y qué queréis enseñar con vuestro ejemplo? Que no hay que matar. ¿Y cómo enseñáis que no hay que matar? Matando.”
Así se expresaba el escritor Víctor Hugo. Hoy, dos siglos después, este argumento sigue teniendo absoluta vigencia en aquellos países que aun contemplan la pena de muerte como práctica legal. (fragmento copiado de la página de AMNISTÍA INTERNACIONAL) 

Ningún ser humano puede tener autoridad para tomar esa decisión sobre la vida de otro. Su aplicación genera injusticias de todo tipo. La pena de muerte es racista porque suele haber más condenados de las minorías raciales respectivas de cada uno de los países que la aplica. También es clasista porque se condena a los más pobres, ya que los ricos, normalmente, pueden costearse una defensa que los libre de ella. Hay legislaciones como las de Arabia Saudí, Yemen, Somalia, Nigeria, Irán, Mauritania, Sudán, etc. que castigan a los homosexuales con la pena capital en el siglo XXI, entre otros disparates.

A FAVOR DE LA PENA DE MUERTE

Es muy fácil estar en contra de la pena de muerte cuando el crimen cometido nos es ajeno. En estos casos, nos parece inhumano condenar a alguien a semejante castigo por muy atroces que sean los actos que ha cometido, otra cosa diferente es cuando la víctima de esos actos atroces es alguien que nos importa, como por ejemplo un hijo nuestro, entonces suele cambiar el punto de vista sobre el castigo que creemos que debe recibir el culpable. La mayoría de las personas son muy condescendientes si no les afecta de forma directa. Muchos de los que critican a los que condenan a muerte a un terrorista, probablemente respaldarían esa condena si su persona más querida hubiera sido asesinada en el atentado que cometió.

Como resumen, en esta cuestión siempre habrá defensores y detractores y lo deseable es no tener que verse nunca en la piel de los familiares de los condenados, ni de sus víctimas.

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