domingo, 17 de febrero de 2013

LAS INCÓGNITAS DE LA SÁBANA SANTA

El Santo Sudario, Sudario de Turín, Síndone o Sábana Santa, son varios de los nombres que recibe el lienzo de lino que ha sido considerado durante varios siglos la envoltura del cuerpo de Jesucristo después de su crucifixión y con la que supuestamente fue enterrado en el sepulcro. La peculiaridad de la tela es que en ella se ha formado una imagen de un hombre, con unas características físicas y con señales de lesiones poco corrientes, que parecen coincidir con las que tendría el cuerpo de Jesucristo después del martirio que relatan los evangelios. El misterio y la duda han rodeado a esta reliquia desde su primera presentación pública en el año 1357. Desde entonces su autenticidad ha sido cuestionada y la controversia ha llegado hasta nuestros días. La Iglesia no se ha pronunciado oficialmente sobre los diferentes estudios y pruebas de los últimos 25 años y los científicos siguen divididos y parece imposible que se pongan  de acuerdo sobre  si  es auténtica o es un fraude.

Hay que empezar aclarando que circula mucha información contradictoria relacionada con este tema y es difícil distinguir la que es real de la inventada o manipulada. También se han escrito muchos libros de todo tipo que abordan el asunto, unos desde la perspectiva de la falsedad de la reliquia y otros sobre su autenticidad. Los datos que se ofrecen en este artículo tratan de resumir, desde un punto de vista neutral, los principales argumentos de los que afirman que es una falsificación y en contrapunto las opiniones más generalizadas de los que defienden que es auténtica.
 











Algunas de las investigaciones que se realizaron estaban orientadas a establecer el motivo por el que esa imagen ha quedado impregnada en el lienzo, pero a pesar de los variados análisis que se han hecho, sigue siendo un misterio y no hay conclusiones demostrables. Los defensores más devotos se lo achacan al milagro de la resurrección y una consecuencia de ese proceso sobrenatural. Dejando a un lado creencias religiosas y la divinidad del protagonista, en lo que coinciden muchos expertos es en que no se encuentran evidencias de que la tela haya sido manipulada de alguna manera para conseguir que se formara la figura, ni siquiera utilizando técnicas actuales se conseguiría tal resultado.

La fecha de origen del lienzo es fundamental para establecer si se puede tratar de la tela que estuvo en el sepulcro envolviendo a Jesús de Nazaret. El principal argumento de los que sostienen que es un fraude, es la prueba de datación por radiocarbono (carbono 14) que autorizó el Vaticano y que se le realizó en 1988 por triplicado en Zurich, Oxford y Arizona en laboratorios que no tenían ninguna relación entre ellos, para tener varias conclusiones que se pudieran contrastar sin suspicacias.

El profesor Edward Hall, el doctor Michael Tite y el profesor Robert Hedges (foto) anunciaron al mundo que la antigüedad de la sábana podía establecerse entre los años 1260 al 1390 con un mínimo margen de error y que por lo tanto sería muy posterior a la época de la muerte de Jesucristo. A los que creen que es una falsificación, les parece muy significativo que la fecha de datación coincida con la primera referencia histórica documentada de la supuesta Sábana Santa en el año 1357. 

Posteriormente a esta prueba surgieron aclaraciones de distintos expertos que dudaron de la veracidad de esta datación por motivos variados. La más reiterada es que la zona del lienzo de donde se extrajo la muestra de 3 cm no era fiable porque se componía de una mezcla de lino antiguo y fibras de algodón, lo que demostraba que había sido reconstruida. Estudios químicos recientes revelaron que la composición de la esquina de donde se extrajo la muestra era distinta a la del resto de la tela, dándole validez a la teoría de la restauración y poniendo en entredicho las conclusiones derivadas de la prueba del carbono 14, ya que la muestra que se utilizó técnicamente estaba contaminada.

Los doctores Leoncio Garza-Valdés (izq.) y Stephen Mattingly, fueron de los primeros en dar una explicación razonable del supuesto error de datación. Las aportaciones de los científicos que opinan que es auténtica, son tan variadas y abarcan tantos campos de estudio como las de los expertos que aseguran que es un fraude. Parece que estamos ante un misterio imposible de esclarecer y con dos bandos que defienden su punto de vista con mucha vehemencia, incluso a veces acusando de manipulación a los del "equipo adversario".

Sin tomar partido por ninguno de los dos bandos y analizando la información desde una postura imparcial, se podría decir que hay más datos intentando defender la autenticidad del sudario que de la postura contraria, otra cosa es que esos datos sean rigurosos, demostrables o simplemente creíbles. A continuación, de forma resumida, se describen los argumentos más comunes de los que defienden que la Sábana Santa es el sudario de Jesucristo:


A lo largo de los años se han realizado muchos estudios de la tela, pero el más revelador, para los que defienden su autenticidad, es el de la imagen negativa del lienzo que, según ellos, demuestra que es la figura de Jesucristo dadas las lesiones tan identificativas que se aprecian. En total se pueden contabilizar 1153 heridas repartidas por todo el cuerpo, con más de 5000 puntos de sangre, incluyendo las lesiones de clavos en pies y manos, la de la lanza en el costado  y sobre todo, las de la corona de espinas que son las más peculiares y que muchos de los defensores catalogan como únicas.




La imagen superior e inferior corresponden a dos tallas del año 2010 en madera policromada del escultor Juan Manuel Miñarro basadas en los estudios de la Sábana Santa. En la superior se muestra a un Jesucristo de 1,80 metros de estatura, colgado del madero con un ángulo de 65°, con el brazo derecho dislocado por los esfuerzos para respirar, coronado por un casco de espinas de la especie "Ziziphus jujuba", con el vientre hinchado y un sin fin de detalles de lo que pudo ser el aspecto de Jesucristo una hora después de su fallecimiento. La imagen inferior reproduce la supuesta postura del cuerpo dentro del sudario teniendo en cuenta todas las marcas que parecen distinguirse en la tela.

Independientemente de si se trata o no del sudario de Jesús de Nazaret, parece que fue el de una persona cruelmente torturada sin ninguna piedad y finalmente crucificada, o por lo menos es lo que se deduce de los detalles sobrecogedores de las marcas de lesiones que quedaron impregnadas.

Muchos de los que defienden que es un fraude, consideran que todas estas aportaciones que pretenden demostrar su autenticidad solo son conjeturas, suposiciones indemostrables y a veces conclusiones manipuladas con pruebas falsas, acreditadas por expertos de dudosa reputación y por investigaciones sin ninguna credibilidad científica. No le atribuyen al objeto ninguna relación con Jesús de Nazaret, podría ser un lienzo pintado con intención de engañar, una tela que envolvió un cuerpo desconocido... etc.; eso sí, en cualquier caso, una fuente de ingresos muy lucrativa.

En conclusión y como resumen final, tal vez nunca llegue a saberse con certeza si la llamada Sábana Santa fue la que envolvió el cuerpo de Jesucristo, mientras tanto, los que creen que es auténtica la admirarán como una reliquia única y los que están seguros de que es falsa pensarán en todo lo que puede generar un simple trozo de tela antigua. ¿Tú qué opinas?.

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1 comentario:

Pedro Fernandez dijo...

ninguna pintura y mucho menos una realizada en la edad media ,tiene el efecto fotografico que tiene la Sabana Santa