lunes, 10 de diciembre de 2012

EL EFECTO PLACEBO

El placebo es una sustancia que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción (definición del DRAE).

El "efecto placebo" por tanto, se puede definir como el fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar mediante un tratamiento con una sustancia inocua (placebo), que sin tener ningún componente para tratar la dolencia, influye psicológicamente mejorando al enfermo.

Hay numerosos estudios prestigiosos que concluyen que con este "método" se consiguen resultados positivos significativos. Naturalmente, no funciona con todos los pacientes, ni con todas las enfermedades y hay que dejar claro que aunque sea beneficioso no implica, en muchos casos, que pueda sustituir a otros procedimientos convencionales.

Se considera demostrado que los placebos son útiles para paliar muchas afecciones, como el dolor, insomnio, depresión, estrés, angustia y en general, es aplicable a cualquier dolencia que tenga que ver con la percepción del paciente, ya que el origen de esta percepción está en la mente. La mayoría tenemos una predisposición psicológica a creer que el tratamiento que nos prescriben nos va a mejorar y en consecuencia lo hace, porque ese auto convencimiento es la mejor medicina. 

En realidad, no es algo nuevo. A lo largo de los siglos se han aplicado contra todo tipo de males tratamientos terapéuticos basados en preparados de hierbas y pociones medicinales que tenían poca base científica y buena parte de efecto placebo. En la actualidad, la llamada medicina alternativa o medicina natural, mantiene muchas pautas de aquellos procedimientos, cuya ineficacia ha sido demostrada por ensayos clínicos rigurosos en repetidas ocasiones y evidencian que si algo tienen de beneficioso, es por el efecto placebo. 

En contrapunto a todo lo comentado hasta ahora, existe el llamado "efecto nocebo" que es el opuesto al “efecto placebo”, es decir, cuando se tiene una expectativa negativa sobre los efectos de un tratamiento y esto hace empeorar los síntomas.
 
Como conclusión final, se puede decir que nuestra mente es capaz de ejercer mucha influencia sobre nuestro cuerpo, tanto en sentido positivo como en sentido negativo.

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