martes, 21 de agosto de 2012

LLEGADA DEL HOMBRE A LA LUNA


El Apolo XI llevaba entre su tripulación a Neil Armstrong, el hombre que pisó la Luna por primera vez el 21 de julio de 1969. La veracidad de las imágenes y la hazaña en si, han sido puestas en duda desde el principio.

Hay muchos que dicen que todas las misiones son un montaje y que nunca se estuvo en la Luna. También hay quien asegura que se estuvo pero que toda la documentación que conocemos sobre este tema es falsa, porque la verdadera se mantiene en secreto para ocultar lo que realmente sucedió allí.

Durante más de 40 años, muchos incrédulos han ido argumentando la falsedad de los documentos (videos, fotos, etc.) con análisis profanos y superficiales que según los entendidos denotan una falta de conocimientos básicos en materia de fotografía, astronomía, física, geología, etc. Así lo demuestran numerosos exámenes y comprobaciones realizadas por expertos independientes, con el único afán de rebatir los razonamientos incorrectos esgrimidos por los que dudan de la autenticidad del material. Hay réplicas contundentes para contradecir cada uno de los argumentos de los que no dan crédito a la gesta, realizadas por muchos profesionales distintos, expertos en los diversos campos de las cuestiones que se ponen en duda. Todos concluyen que no encuentran ninguna evidencia de manipulación o falsedad en el material revisado objeto de la polémica.

A continuación se resumen las principales razones que exponen los que consideran que el material de la llegada del hombre a la Luna es un fraude y en contrapunto, la explicación que se da para rebatir esa afirmación por parte de los distintos expertos, que aseguran que todo es auténtico y que no hay engaño:

La fotografía de un cielo lunar sin estrellas no se admite como real porque, según los que mantienen que la instantánea es falsa, tendrían que verse las estrellas con mucha claridad por la ausencia de atmósfera y de contaminación en la superficie de la Luna.
La explicación es que para captar la luz de las estrellas habría que hacer la fotografía con una exposición muy  larga y solo las cámaras que se configuran específicamente para ello consiguen fotografías en las que se pueden distinguir las estrellas.

La bandera estadounidense da la sensación de estar ondeando en algunas fotografías y también hay vídeos en los que se ve en movimiento y esto no es posible porque en la Luna no hay viento.
La realidad es que, conscientes de ese inconveniente, la bandera que sale en las fotografías estaba provista de un mástil superior para que se mantuviera estirada y en los vídeos se puede observar que el movimiento lo provocaban los astronautas y que la bandera queda completamente estática poco después de que dejen de moverla.

El módulo de alunizaje pesaba 17 toneladas y al posarse debería haber dejado un cráter en la superficie lunar por la acción del cohete propulsor en el descenso, pero no se aprecian señales profundas bajo el módulo.
El motivo es que el peso del módulo en la Tierra era de 17 toneladas, pero en la Luna la gravedad es seis veces menor y teniendo en cuenta que la mayoría del combustible ya se había consumido, se calcula que el módulo pesaba 1400 kg., por eso la propulsión necesaria para el descenso no provocó ningún cráter ni señales profundas.
La tela de los trajes espaciales tienen cremalleras que no parecen fiables para evitar que se pierda la presión interna del traje y con el supuesto nivel de presurización que tenían debería ser imposible que los astronautas doblaran las articulaciones.
La contestación es que los trajes, además de la capa exterior donde van las cremalleras, tienen varias capas hasta llegar a la interna que es la que retiene la presión y en las articulaciones tienen un diseño de pliegues que permiten cierta movilidad. En lo básico, los trajes de las misiones Apolo son prácticamente iguales a los usados actualmente.
 
Estos ejemplos solo son una pequeña muestra de las teorías seudocientíficas con las que algunos pretenden demostrar que el alunizaje nunca existió y lo curioso es que la U.R.S.S., que era el principal rival de los estadounidenses en la carrera espacial, no dudaron nunca de la autenticidad de la hazaña, entre otras cosas porque desplegaron toda su tecnología para hacer un seguimiento total y de haber tenido la más mínima sospecha de fraude eran los primeros interesados en hacerlo público.
 
La realidad es que seis misiones ”Apolo” consiguieron llegar a la superficie lunar, el Apolo 11, 12, 14, 15, 16 y 17. El Apolo 13 (el del famoso “Houston tenemos un problema”) se tuvo que conformar con llegar a su órbita. Dos tripulantes de cada una de estas misiones pisaron la luna, por lo tanto hay 12 personas que de momento han tenido esa experiencia, a pesar de los que dudan de ello con argumentaciones inconsistentes.

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